En macroeconomía hay pocas variables tan escurridizas y tan decisivas como las expectativas. Un plan de estabilización puede tener los números fiscales correctos y aun así fracasar si nadie cree que va a sostenerse. Y puede tener números frágiles y funcionar un tiempo si la gente decide creer.
El componente de credibilidad
La inflación no es solo un fenómeno monetario en el sentido estrecho: es también una convención social sobre cuánto van a valer las cosas mañana. Romper una inercia inflacionaria requiere tanto disciplina fiscal como un relato creíble sobre el futuro. Los programas que ignoran la segunda pata suelen pagar el costo.
Estabilizar precios es, en el fondo, coordinar creencias. La política monetaria es la herramienta; la confianza es el resultado.
En próximas entregas vamos a desarmar, con datos, los distintos intentos argentinos de anclar expectativas y por qué unos duraron y otros no.